Llego sobre las 17, no hay cola para entrar, el portero me pregunta si se donde voy, le contesto que al mejor sitio para estar el domingo en Berlín: ala pa dentro. Me encuentro con un espacio abierto increíble, un DJ pinchando House, todo el mundo como si estuviera en un festival, el ambiente fantástico. Hay una especie de playa con un lagito artificial.
En la segunda cerveza me siento a descansar, se acerca un tipo y me invita a una Mejicana, dice que acaba de darse un masaje, que el día anterior fue a urgencias por un dolor agudo en el vientre pero como le dijeron que no era nada se fue de fiesta. Le invito a una cerveza, en la barra conozco a una camarera valenciana que lleva 9 años en Berlín, muy maja, nos invita a unos chupitos de un brebaje con pepino, el tipo berlinés me dice que vive en Postdam y que quiere enseñarme no se que fotos de su móvil, literalmente me enseña todas las fotos almacenadas; en el baño, me da a elegir entre drogas para besar o para espabilarme, opto por la primera (también me da una de las pastillas analgésicas que le habían prescrito la noche anterior en el Hospital, dice que mezcladas con alcohol funcionan, me la guardo en el bolsillo). Tomo MDMA, me pide un beso y se lo doy, acto seguido vamos a bailar, en el jardín dice que le apetece hacer un trio con una tía, en ese momento ya supe que esa noche iba a ser memorable. Mientras mi nuevo amigo: Kolja, busca a la tercera en discordía, conozco a un chico de 25 años lisboeta: encantador y muy mono.
Mi segundo amigo de la noche, también me lleva al baño: no le gusta drogarse solo, prepara unas rayas de Keta con Speed, me cuenta que lleva cuatro años en Berlín, es cocinero, ahora tiene un mes de vacaciones pues va a empezar a trabajar en un nuevo restaurante en Kreuzberg. Quiere ser padre de cinco hijos, por lo visto procede de una familía numerosa, donde se les incultó que lo importante en la vida es el amor, no puede ser más tierno.
El Sisyphos tienes dos pistas, una de House que es como una casita de campo y la de Tecno en el interior del edificio, primero estuve bailando en la de House, la música espectacular, la energía con la gente increíble. Mi amigo de Lisboa me lleva a la zona Tecno: bufff que sala, definitivamente este Club es de los mejores de Berlín, no solo por el espacio sino por el ambiente que consigue crear.
Hago diferentes visitas al baño, el lisboeta en una de ellas me pide un beso, se lo doy; tengo claro que no hay más, le digo que seré su hermano mayor de Berlín, hay una conexión de amistad muy especial. Él conoce a un chica de Venezuela muy maja, también residente en Berlín, antes de que ella se marchara quedamos que saldremos los tres de fiesta un día juntos. Mi "hermano" compra una pastilla de éxtasis.
Una de las veces que salí al tomar el aire me encontré en el jardín un espectáculo de fuego, alucinante, lo de este Club es indescriptible, la música sigue siendo insuperable. Un parisino me dice si me la puede chupar, el pobre esta muy colocado, me invita a MDMA en medio de la pista. Kolja, se fue a las 00 de la noche, al día siguiente me dijo que llegó a Postdam a las 3, menudo periplo.
A las 8:30 decido que es hora de marcharme, me despido de mi "hermano" está con otra chica alemana (es un seductor) que había vivido un tiempo en Argentina, encantadora. Me voy con muy buen sabor de boca, no he parado de conocer gente muy interesante, he bailado sin parar, hubo momentos mágicos. Arranco la bici y a las 9:00 llego a casa, el camino de regreso es reconfortante, hace un día espectacular, la única pega que le veo a Sisyphos es que está un poco alejado.






