Mucho hay escrito sobre la famosa discoteca y no voy a contar nada nuevo, la primera vez que conseguí entrar fue en Marzo del año pasado, tres meses antes me echaron para atrás. Berghain es conocida como la Catedral de la música electrónica, es cierto, que al entrar su oscuridad y la altura de sus techos te da la sensación de estar en un templo sagrado. La primera vez que estuve me pareció increíble
Era domingo, la noche anterior no fui a la fiesta del Coctail D,amore, estaba completamente muerto después de 11 horas bailando en Kitkat. Había dormido muy bien esa noche, acompañé a mi compañera de piso a la pastelería del barrio para comprar algo para desayunar, hacía un día de perros, no paraba de llover, Ella me comento que podría ser interesante ir a las 16 a Berghain, pegué un bote, me dijo que preguntaría a Marcus para ver si nos podía poner en la guess list.
En casa, era la 13:00 cuando recibí un whats app de Gabriel, se habían ido directamente desde la fiesta de Coctail D,amore a Berghain, me pedían que fuera. Mi compañera de piso se rajó y me dijo que no podían meternos en lista. Otra vez tuve suerte, un contacto de Scruff con el que llevaba toda la mañana hablando me suelta que esta trabajando en Berghain y porque no iba. Me puso en su lista personal: R from the Fassandenbar.
A las 14, afrontaba el camino que lleva a Berghain, el primer portero me dejo pasar y en la taquilla me decían que no estaba en lista, le dije que su compañero me dijo que si, a regañadientes conseguí entrar sin pagar. Lo primero que hice fue dirigirme a la barra principal para saludar a R y darle las gracias, el tipo era todo un encanto me dijo que fuera a bailar y que cuando quisiera beber algo fuera a su barra, toma!!!!!
En la parte de abajo esta la pista principal, donde pinchan música techno y en la planta de arriba es el Panorama Bar, pinchan música House, es mi zona favorita, nada más aterrizar se puso un chico rubito a mirarme y bailar cerca de mi, como a la hora (aquí las cosas van a fuego lento) empezamos a hablar, se llamaba Thor era Noruego, estaba casado y lo que más ternura me produjo es que me dijo que era consciente que besaba fatal y que para muchos resultaba excesivamente pasivo. Ese arrebato de sinceridad, me encanto, pero era cierto besaba como el culo y era como una escoba, aun así estuve mucho tiempo con él, me invitó a medio éxtasis en el baño y con el tiempo nos separamos.
Tras cinco horas bailando conocí a Mario, chico bajito berlinés que hablaba algo de español porque trabajo en Ibiza, tuvimos mucha química, estuvimos besándonos y bailando. Los besos eran muy buenos, salvo por la particularidad que le gustaba insuflar aire: no me disgusta el asunto pero cuando se convierte en algo continuo cansa.
Eran las 20 horas cuando le dije que ya me iba a casa, me dijo que esperara un momento, fuimos a hablar, me contó que no necesitaba trabajar y lo más interesante es que me insistió en la necesidad de aprender alemán o estaría fuera de muchos círculos, me recomendó echarme un novio, bromeé diciendo que acaba de conocer a uno.
En el ropero un tipo de Canadá empezó a hablar conmigo, salimos juntos de Berghain, compré un perrito en el puesto de fuera por 4 euros, me supo a gloria, en la estación tomamos caminos diferentes quedamos en vernos el viernes en Kitkat para la fiesta del Folsom (Revolver) y me plantó un beso, muy bueno por cierto.
De camino a casa, pensé en las palabras de Mario, no quiero presionarme, cuando lo haces te bloqueas y es imposible aprender, todavía no se nada, no se si quiero vivir aquí, regresar, irme a otro sitio, necesito que todo fluya.
De Berghain diré, que la recordaba más grande, aunque sigue siendo un espacio único ya no me resulta tan impresionante.
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