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domingo, 14 de febrero de 2016

A medias

Sábado por la mañana, la noche anterior no salí, estuve viendo una serie documental de Netflix: Chelsea does, el capítulo trataba sobre el consumo de drogas, en este episodio la protagonista se iba a Perú a probar el Ayahuasca.

Sábado por la mañana, escribo a un tipo de Scruff, ambos queremos sexo, él más. Hace un día de sol magnífico, prefería ir a dar un paseo en bici y luego ponernos al tema, el tipo que NO: sexo y sexo. Me contó que era positivo, indetectable pero Hepatitis C negativo; lo de los partes médicos aquí son de traca. Todavía influenciado por lo visto en la serie de la noche anterior, decidimos tomarnos a medias, un éxtasis de los míos.

Me planto en Friedrichshain, me recibe un tipo de casi dos metros, bastante atractivo, buen besador... y el resto ya sabéis, poll... Empezamos tomando popper, me cuenta que llevaba 10 años en Berlín, que trabajaba en banca, Polaco. Para no hacer esto muy denso, el proceso fue el siguiente, pastilla, sexo y el tipo se corrió dos veces en diez minutos, me dijo que era suficiente sexo por hoy y que me fuera. Estupendo, caliente, en pleno apogeo del éxtasis y a la puta calle.

Regreso en bici a casa, era como si viajara en la estación Mir. Una ganas de abrazar a cada vagabundo o anciano con el que me cruzaba. Llego y empiezo a mandar mensajes a todos mis amigos y familiares para decirles los mucho que les quería, hablo con Julio y Patricia, llegamos a la conclusión que tengo demasiado tiempo libre, Patri se preocupa por si se me está  yendo de las manos el tema de la droga; yo creo que no, aunque estas cosas cuando te das cuenta del problema es demasiado tarde, pero la digo que si ven que se me va la pinza, vienen me recogen, pillo mis tres maletas y me ingresan en el Cotolengo.

Me voy al parque de la lado de casa, compro dos cervezas, me tumbo en el césped, escucho a Sabina, Manolo Tena, Antonio Flores, Fangoria... Me quedo hasta que se va el sol (15:45), empiezo a notar frío. Regreso a casa perraca, necesito besar a alguien, abrazarle, abro el Scruff y ya me da igual, si es un anciano, si es un crío, si le falta una pierna, lo que sea por Dios, lo que sea!!!!. Me escribe un pavo con el que me besé en Berghain, me vale, llega a casa está una hora, no hacemos nada y se marcha. Claro, estas cosas tu te ves normal pero el que sabe un poco del tema sabes que llevas algo, en fin, que me pongo a bailar solo en la cocina. Me escribe un chico de Praga, está pasando el fin de semana en casa de su amigo alemán, está Pankov, me dice de ir y hacer un trío, ¡compro!.

Bicicleta y para Pankov, llego a la casa y me abre un titán tremendo, un tiaco de casi dos metros, un pecho, unos brazos, empiezo a pensar que esto no es verdad. El amigo también era muy atractivo, pero nada que ver con el Atila checo. Me invitan a un Campari y no sentamos a charlar los tres en el salón, el Atleta de Praga se sienta a mi lado y empieza a tocarme el muslo, cuando se amigo se va al baño me besa, puffff. Comento que me gusta mucho, pero estoy un poco incómodo por su amigo, dice que cuando vuelva del baño me siente al lado del alemán... acabamos los tres en la cama, bastante morbo,

Atila no tiene una polla grande y solo tiene un testículo, me da igual, ya comenté anteriormente que aceptaba cualquier minusvalía. Por mi parte todo bien, soy la estrella estelar de esta Varieté, pero el checo se empieza a rallar, primero porque cree que el alemán y yo, nos conocíamos de antes y segundo porque el chico esta sucio.

Nadie se corre vuelvo al salón, me invitan a otro Campari y un plato de pasta, había olvidado comer en todo el día y ya eran las 22. Regreso a casa en bici, tengo un mensaje del Dios de Praga, quiere volver a verme le parezco muy atractivo; es curioso, estos Dioses del Olimpo en Madrid pasaban de mi y aquí se pirran. Consigo dormir seis horas seguidas. Vaya día, aunque todo quedó a medias.