Ari mi amigo israelita de Madrid, vino a pasar el fin de semana, le acompañaban la agregada cultural de la Embajada de su país y un amigo de idéntica nacionalidad. Ari y yo, fuimos a Lab el jueves, no me pude reír más, se quejaba de que todos los tíos eran pasivos y como se había intentado follar a uno, los que le vieron le consideraban activo y no dejaban de perseguirle. Eche un polvo con un italiano y conocí a un alemán de origen turco: Akshar, me pidió mi número al marcharnos.
Nos reunimos con el resto de la delegación judía en la fiesta de Chantall House of Shame. Horrorosa la fiesta, música malísima y ambiente gay aburrido, me resulto gracioso coincidir con varios de los que estuvimos en Lab, nos reconocíamos por el número que llevábamos pintado en el brazo. Arí se lió con un tio, fueron al baño, pero el tipo no se empalmó: Willkommen Berlín.
El sábado fui a recoger a Ari a su hotel y fuimos al kitkat, era la fiesta aniversario, su amiga la agregada cultural estaba nerviosa por el tipo de fiesta, se había plantado un pluma en la cabeza y llevaba unas transparencias, al entrar en kitkat se desató y se quitó el sujetador, el tema surgió efecto, conoció un chulazo nada más llegar y se lo tiró allí mismo. Arí vestía un suspensorio, no daba crédito con la fauna que veía.
En el baño coincidí con un tipo con el que me había enrollado hacía un año en el kitkat, ahora vivía en Hannover; Sasha. Tenía la coca que me había regalado mi ex compañera de clase, le invité a una raya, en la pista me encontré con Amandine y Lena, habían conseguido entrar en un segundo intento, en el primero iban con Gui un compañero brasileño de mi curso, estaba tan pedo que el tipo de la puerta lo echó para atrás, las niñas iban espectaculares (consiguieron entrar en el segundo intento) con unos saltos de cama que se habían comprado en Humana por tres euros, me alegré mucho de disfrutar esta fiesta con ellas.
Me subí a la parte reservada de la pista central del kitkat, allí folle con Sasha (luego resulta que no es un nombre, se hacía llamar así porque odiaba a su madre y ésta le bautizó un nombre que aborrecía, si el chico tiene varías pedradas, me contó que un novio de su madre había abusado de él cuando tenía seis años y que le gustó). Volvimos a la pista, mis amigos estaban desatados, no paraban de un lado a otro, me encantaba ver a Arí, se enrolló con un chico espectacular que no se empalmó, el resto de la expedición Hebrea ya se había ido.
Volví con Sasha a follar, había una pareja al lado nuestro, le dije que nos intercambiáramos, yo me fui con uno y Sasha con otro, luego volvimos a estar juntos. Sasha me preguntó si quería hacer Slam, me enseñó una jeringilla, le dije que me daba miedo, respondió que lo que yo quisiera. Fuimos a uno de los baños, saco la jeringuilla, en el suero fisiologico diluimos mi cocaina y el me la inyecto en vena, me moría del miedo pero por otra parte cuando vi entrar mi sangre en la jeringuilla me produjo una extraña sensación placentera. Al salir tuve un ataque de pánico, le dije como podía confiar en él, como sabía si el me podría cuidarme si me descontrolaba, le pedí que me contara alguna buena acción que hubiera hecho últimamente, los ojos de sorpresa de él no eran nada comparados con la mirada de asombro de la gente que estaba en el lavabo en ese momento. Sasha decidió llevarme a la pista de abajo, me tumbo en los sofás y estuvo acariciándome hasta que me tranquilicé.
Estaba esperando un subidón que nunca llegó, no experimente nada especial, solo el sentimiento de culpa, Sentí que había cruzado una línea que nunca creí llegar a cruzar, estuvimos bailando con mis amigos, fuimos los cuatro españoles al baño a tomar coca, nos echaron del water, con todo nuestro descaro no fuimos a una zona oscura y nos hicimos las rayas, esto en Berlín, supone, si te pillan, expulsión inmediata de la fiesta.
El resto de la noche estuve bailando, Sasha no se separaba de mi, es más, no miraba a nadie, fuimos a la piscina, me encantó la escena mujeres y hombres saliendo de la sauna y bañándose desnudos; aunque es una piscina cubierta, estamos hablando de finales de Febrero. Le dije a Sasha que fuéramos a otra zona reservada para que se corriera, finalmente lo consigió, después nos tumbamos en una cama con otro tipo, estuvimos como 30 minutos acariciándonos los tres, me puse a mil y acabamos follando solamente Sasha y yo.
A las 6:30 estaba muerto, Ari ya se había ido, le dije a las niñas de marcharnos, mi rollo me preguntó si dormíamos juntos, estaba agotado, no podía, nos dimos el teléfono. El lunes estaba asustado por lo que había hecho, hablé con mi amigo Jorge le conté que se me estaba yendo la cabeza y si en un momento dado no controlaba la situación que por favor viniera a recogerme y me llevara de retorno a Madrid.
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domingo, 28 de febrero de 2016
jueves, 10 de septiembre de 2015
Kit-Kat
Este post no tendrá fotos, ni aquellos que hablen de los clubes de Berlín. Las fotos están prohibidas en su interior y reconozco que es algo que me gusta, lo que pase, debe quedar en tu memoria no en la de tu teléfono.
Todavía no ha cumplido un año desde la primera vez que visité el Kitkat, esa noche me quedé impresionado: camareras con el coño al aire, gente de todas las edades, razas y condiciones, musculados, obesos, desnudos, disfrazados..... pero lo que más me llamó la atención, fue ver en la pista dos tipos mamándosela, a nadie le sorprendía, salvo a mi. Me sentí muy provinciano
.
El miércoles pasado cuando llegué a mi casa, estaba un amigo de Ines y Peter; Marcus, los chicos le habían comentado que quería ir a la fiesta del Gegen en el kitkat ese viernes, se ofreció a ponerme en la lista de invitados, me lo confirmaría el viernes por la mañana por Scruff (apps de contactos).
Así fue, el viernes recibí un mensaje diciéndome que estaba incluido en la lista de Fabio, que fuera antes de las 00 porque se formaría cola. A las 00 como un clavo estaba en la puerta, dije el nombre de la lista me pusieron en la muñeca un sello enorme y para dentro. En el ropero, gratuito, me cambié por unos pantalones cortos y me quedé en camiseta de tirantes.
Marcus me dijo que llegaría tarde y también me escribió Gabriel, un amigo griego residente en Noruega que iría con otro amigo de Estocolmo, ambos pasarían el fin de semana en Berlín. Al principio estuve solo, la música era fantástica y no había tanta gente "disfrazada" como suele haber los sábados noche. Como veía que el tema prometía me tomé medio éxtasis que me traje de Madrid. En el baño apareció Marcus, me dio popper y bailé con él, le dí un beso sin intención, pero no le hizo mucha gracia, le dije que el popper me da por besar y él se hizo un poco "la digna", un poco extraño todo porque no había parado de mandarme fotos suyas desnudo, no le dí importancia al asunto, besaba bastante mal.
En la pista del sótano había un DJ vestido de mujer pinchando una sesión House muy buena, me puse a bailar y vi como un chico rubio me miraba sonriendo, estuvimos bailando 30 minutos mirándonos, nos fuimos acercando poco a poco hasta que nos besamos, guauuu ese momento de seducción me volvió loco, besaba de lujo, era de Berlín. Tras un rato me dijo que prefería ir arriba, yo me quedé, cuando se fue me entró un chico brasileño, me besó pero no había química, le dije que prefería la música de arriba.
Serían las tres, me tomé la otra mitad de la pastilla de camino al baño (es mixto y da para escribir un post), en la cola, reconocí a una marica gritando como si fuera una mamma italiana, era Gabriel, nos abrazamos como si hubiéramos venido de la guerra, me llevó a donde estaba su amigo: peculiar donde los haya, un tipo mas bien obeso, vestía solamente un pantalón corto y como complemento llevaba en el cuello, una cadena, de las de atar maquinaria, con un candado.
En la pista principal estuve bailando y apareció el berlinés, hicimos la típica escenografía del kitkat: besos, magréos y me la chupo en la pista, nunca más le volví a ver.
La noche con Gabriel fue muy divertida, su amigo es un psiquiatra griego que trabaja para una unidad de drogodependencias en un hospital de Estocolmo, le pregunté si nosotros debíamos preocuparnos por nuestro consumo y contestó que no, así que decidí aceptar la invitación a mefe de Gabriel.
Tras 11 horas bailando sin parar y enrollarme con un par de tipos más, nada destacable; un italiano que hablaba español y un alemán muy soso, decidí irme a casa, llegué a las 12, Ines estaba en la terraza, estuve hablando un rato con ella, me tomé un café y me acosté.
Conclusión: La fiesta del Gegen estaba muy bien en cuanto a música, pero para vivir la verdadera esencia del Kitkat hay que ir un sábado.
Todavía no ha cumplido un año desde la primera vez que visité el Kitkat, esa noche me quedé impresionado: camareras con el coño al aire, gente de todas las edades, razas y condiciones, musculados, obesos, desnudos, disfrazados..... pero lo que más me llamó la atención, fue ver en la pista dos tipos mamándosela, a nadie le sorprendía, salvo a mi. Me sentí muy provinciano
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El miércoles pasado cuando llegué a mi casa, estaba un amigo de Ines y Peter; Marcus, los chicos le habían comentado que quería ir a la fiesta del Gegen en el kitkat ese viernes, se ofreció a ponerme en la lista de invitados, me lo confirmaría el viernes por la mañana por Scruff (apps de contactos).
Así fue, el viernes recibí un mensaje diciéndome que estaba incluido en la lista de Fabio, que fuera antes de las 00 porque se formaría cola. A las 00 como un clavo estaba en la puerta, dije el nombre de la lista me pusieron en la muñeca un sello enorme y para dentro. En el ropero, gratuito, me cambié por unos pantalones cortos y me quedé en camiseta de tirantes.
Marcus me dijo que llegaría tarde y también me escribió Gabriel, un amigo griego residente en Noruega que iría con otro amigo de Estocolmo, ambos pasarían el fin de semana en Berlín. Al principio estuve solo, la música era fantástica y no había tanta gente "disfrazada" como suele haber los sábados noche. Como veía que el tema prometía me tomé medio éxtasis que me traje de Madrid. En el baño apareció Marcus, me dio popper y bailé con él, le dí un beso sin intención, pero no le hizo mucha gracia, le dije que el popper me da por besar y él se hizo un poco "la digna", un poco extraño todo porque no había parado de mandarme fotos suyas desnudo, no le dí importancia al asunto, besaba bastante mal.
En la pista del sótano había un DJ vestido de mujer pinchando una sesión House muy buena, me puse a bailar y vi como un chico rubio me miraba sonriendo, estuvimos bailando 30 minutos mirándonos, nos fuimos acercando poco a poco hasta que nos besamos, guauuu ese momento de seducción me volvió loco, besaba de lujo, era de Berlín. Tras un rato me dijo que prefería ir arriba, yo me quedé, cuando se fue me entró un chico brasileño, me besó pero no había química, le dije que prefería la música de arriba.
Serían las tres, me tomé la otra mitad de la pastilla de camino al baño (es mixto y da para escribir un post), en la cola, reconocí a una marica gritando como si fuera una mamma italiana, era Gabriel, nos abrazamos como si hubiéramos venido de la guerra, me llevó a donde estaba su amigo: peculiar donde los haya, un tipo mas bien obeso, vestía solamente un pantalón corto y como complemento llevaba en el cuello, una cadena, de las de atar maquinaria, con un candado.
En la pista principal estuve bailando y apareció el berlinés, hicimos la típica escenografía del kitkat: besos, magréos y me la chupo en la pista, nunca más le volví a ver.
La noche con Gabriel fue muy divertida, su amigo es un psiquiatra griego que trabaja para una unidad de drogodependencias en un hospital de Estocolmo, le pregunté si nosotros debíamos preocuparnos por nuestro consumo y contestó que no, así que decidí aceptar la invitación a mefe de Gabriel.
Tras 11 horas bailando sin parar y enrollarme con un par de tipos más, nada destacable; un italiano que hablaba español y un alemán muy soso, decidí irme a casa, llegué a las 12, Ines estaba en la terraza, estuve hablando un rato con ella, me tomé un café y me acosté.
Conclusión: La fiesta del Gegen estaba muy bien en cuanto a música, pero para vivir la verdadera esencia del Kitkat hay que ir un sábado.
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