Este post no tendrá fotos, ni aquellos que hablen de los clubes de Berlín. Las fotos están prohibidas en su interior y reconozco que es algo que me gusta, lo que pase, debe quedar en tu memoria no en la de tu teléfono.
Todavía no ha cumplido un año desde la primera vez que visité el Kitkat, esa noche me quedé impresionado: camareras con el coño al aire, gente de todas las edades, razas y condiciones, musculados, obesos, desnudos, disfrazados..... pero lo que más me llamó la atención, fue ver en la pista dos tipos mamándosela, a nadie le sorprendía, salvo a mi. Me sentí muy provinciano
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El miércoles pasado cuando llegué a mi casa, estaba un amigo de Ines y Peter; Marcus, los chicos le habían comentado que quería ir a la fiesta del Gegen en el kitkat ese viernes, se ofreció a ponerme en la lista de invitados, me lo confirmaría el viernes por la mañana por Scruff (apps de contactos).
Así fue, el viernes recibí un mensaje diciéndome que estaba incluido en la lista de Fabio, que fuera antes de las 00 porque se formaría cola. A las 00 como un clavo estaba en la puerta, dije el nombre de la lista me pusieron en la muñeca un sello enorme y para dentro. En el ropero, gratuito, me cambié por unos pantalones cortos y me quedé en camiseta de tirantes.
Marcus me dijo que llegaría tarde y también me escribió Gabriel, un amigo griego residente en Noruega que iría con otro amigo de Estocolmo, ambos pasarían el fin de semana en Berlín. Al principio estuve solo, la música era fantástica y no había tanta gente "disfrazada" como suele haber los sábados noche. Como veía que el tema prometía me tomé medio éxtasis que me traje de Madrid. En el baño apareció Marcus, me dio popper y bailé con él, le dí un beso sin intención, pero no le hizo mucha gracia, le dije que el popper me da por besar y él se hizo un poco "la digna", un poco extraño todo porque no había parado de mandarme fotos suyas desnudo, no le dí importancia al asunto, besaba bastante mal.
En la pista del sótano había un DJ vestido de mujer pinchando una sesión House muy buena, me puse a bailar y vi como un chico rubio me miraba sonriendo, estuvimos bailando 30 minutos mirándonos, nos fuimos acercando poco a poco hasta que nos besamos, guauuu ese momento de seducción me volvió loco, besaba de lujo, era de Berlín. Tras un rato me dijo que prefería ir arriba, yo me quedé, cuando se fue me entró un chico brasileño, me besó pero no había química, le dije que prefería la música de arriba.
Serían las tres, me tomé la otra mitad de la pastilla de camino al baño (es mixto y da para escribir un post), en la cola, reconocí a una marica gritando como si fuera una mamma italiana, era Gabriel, nos abrazamos como si hubiéramos venido de la guerra, me llevó a donde estaba su amigo: peculiar donde los haya, un tipo mas bien obeso, vestía solamente un pantalón corto y como complemento llevaba en el cuello, una cadena, de las de atar maquinaria, con un candado.
En la pista principal estuve bailando y apareció el berlinés, hicimos la típica escenografía del kitkat: besos, magréos y me la chupo en la pista, nunca más le volví a ver.
La noche con Gabriel fue muy divertida, su amigo es un psiquiatra griego que trabaja para una unidad de drogodependencias en un hospital de Estocolmo, le pregunté si nosotros debíamos preocuparnos por nuestro consumo y contestó que no, así que decidí aceptar la invitación a mefe de Gabriel.
Tras 11 horas bailando sin parar y enrollarme con un par de tipos más, nada destacable; un italiano que hablaba español y un alemán muy soso, decidí irme a casa, llegué a las 12, Ines estaba en la terraza, estuve hablando un rato con ella, me tomé un café y me acosté.
Conclusión: La fiesta del Gegen estaba muy bien en cuanto a música, pero para vivir la verdadera esencia del Kitkat hay que ir un sábado.