¿Os acordáis de esa película sobre unos buceadores a pulmón?: El gran azul. En ella, actuaba un actor francés que siempre me puso a mil: Jean Renó. He conocido a su doble.
Llevábamos un tiempo chateando, como es azafato era difícil coincidir. El miércoles por la noche: Bingo. Quedamos en un bar de Mitte: Neue Odessa Bar (me gustó mucho), cuando entré y le vi apoyado en la barra, me temblaron las canillas; !vaya pedazo de morlaco¡. Al principio intentamos hablar en alemán, pero como hablaba tan deprisa era imposible entenderle, pasamos al inglés y aún así me costaba. Me llevó a una sofá en una zona mas reservada.
Cada vez que se levantaba a mear me ponía malo, vaya pedazo de tiaco. El estaba un poco distante, con los brazos cruzados, yo cada vez más inquieto porque no sabía si le gustaba o no, decidí relajarme y ser yo mismo. Posteriormente, fuimos a un bar de ambiente en Mitte: Saint Jean, allí nos sentamos en la barra, empezamos a tocarnos tímidamente y algún que otro piquito.
Me contó que tenía la libido muy baja porque estaba tomando una pastilla para la tensión arterial, que al día siguiente tenía que ir al gym y a la peluquería, que en dos días volaba a las 6 de la mañana, que había tenido una infancia complicada.... Todo me sonaba a excusas, todo planificado, muy cuadriculado: sehr sehr alemán. Le dije que ambos debíamos ser pacientes, él con mi alemán y yo,con su libido.
Le apetecía que el domingo, cuando regresara, fuéramos a Berghain, tomarmos un éxtasis, besarnos, bailar. Le comenté que había quedado con Anke, se podía unir si le apetecía, pero era más que probable que fuéramos al Kater Blau.
Me invitó a su casa, muy cerca de Zionskitchplatz. Un apartamento muy agradable, por el que pagaba sólo 450 euros. Al principio vimos una película sobre el bar 25 que es el actual Kater Blau, me di cuenta que Berlín había perdido mucho encanto desde hace 10 años, era mucho más auténtica antes. Mientras veíamos la película me acurrucaba en sus brazos, me apoyaba en sus piernas... estaba deseando ver a este macho alpha desnudo, así que, lo arrastré a su cama.
Por Dios, que brazos, que pecho, tenía un poquito de barriga pero me encantaba. Besaba de lujo, me cogía de la nuca, mirándome fijamente: malísimo me tenía. Pero claro, alguna tara habría que tener, ya me había avisado que tenía la libido por los suelos. El muchacho tenía un problema de inseguridad gordísimo, no paraba de decirme que no se veía atractivo, que si íbamos a Panorama a nadie le iba a gustar, que yo era mucho más atractivo.... hora y medía, sin exagerar, escuchándole y diciéndole que no importaba si no había sexo, con estar con él en la cama me bastaba: !mentira¡.
Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, empecé a besarle suavemente, acariciarle y... noté que eso estaba duro. Pensaba: "Javier paciencia, no abras la puerta del horno para que no se baje el souflé". Pues, señoras y señores, con mucha paciencia y mucho popper me folló de lo lindo.
Le dejé para que durmiera solo, me dijo de vernos al día siguiente y el domingo también. Regresé a casa caminado, eran las 3 de la mañana, una noche espectacular, me había gustado mucho este chico, había sido una experiencia interesante, contemplaba los edificios, las calles silenciosas, estaba a solas con Berlín: me atrapa.