El miércoles de esta semana recibí la llamada que esperaba, me querían entrevistar para un puesto de trabajo en África, es un trabajo de verano con una duración entre 3-6 meses. Tenía que estar la próxima semana en BCN, nervioso, decidí pasar tres semanas en Madrid con mi familia y amigos y desde allí acercarme para hacer la entrevista, regresaría a Berlín en 3 de Mayo, ya sabiendo, si dejo la ciudad o me quedo.
El jueves, fuí a la academia, me despedí de mis profesores y compañeros, después quedé con Paulina, nos hemos hecho íntimos en este tiempo, no sabemos cuando y donde pero tenemos claro que volveremos a vernos.
Todo se tiñe de despedida, es ridículo, porque no se aún si me darán el trabajo, pero todo el mundo da por hecho que así será, me preguntan: ¿volverás a Berlín después del verano?, no tengo ni idea que se me puede pasar por la cabeza tras esta experiencia.
Nada más conocer la noticia, escribí a mi familia, a mis amigos del "núcleo duro" y a Jean. Para añadir un poco más de intensidad a estas tres semanas, hemos decidido pasar el primer fin de semana de Mayo juntos en Madrid. Es decir, volvería a Berlín, sabiendo si me marcho un tiempo a otro continente y sabiendo si tengo una relación: ¿algo más?.
El jueves por la mañana, quedé con un antiguo amante osuno. Es fabuloso, de los tíos con los que mejor he follado en Berlín, un tipo muy fuerte, varonil, el sexo es lento e intenso. Echamos un buen polvo, tomamos un café, casualmente trabaja como guía en Suráfrica, me dijo que me llevaría de vacaciones allí.
También, he quedado con Conrad para comer el viernes en un vietnamita (está claro, que por el lugar de la convocatoria, evita el sexo). El jueves por la tarde, me invitó a su casa un tío con el que llevo tiempo hablando y teníamos pendiente un encuentro.
Llegué sobre las siete de la tarde, me recibe un oso tremendo, muy atractivo, empieza a besarme, lo hace de lujo. Habíamos quedado que le iba a fistear, la idea me excitaba sería la 5ª vez que lo practicaría. Le noto muy nervioso e inseguro, no para de preguntarme si me gusta, y la verdad, que el tio me gusta bastante, le follo y finalmente le fisteo, se corrió enseguida, cuando saco el puño: Überraschung, tenía la mano perdidita de Scheisse (espero que mis queridos lectores, no me dejen de darme un apretón de manos, por este ataque de sinceridad ante los hechos acontecidos). No le dí demasiada importancia, me lavé y listo, mientras el tipo, desde la ducha, no dejaba de disculparse.
Una vez "aseados", volvimos a la cama, estuvimos muy cariñosos, él volvió a correrse. Le dije que había dos cosas que me fascinaban de él, una su sonrisa, era imposible decirle que no a nada, todo un seductor y la segunda que besaba bastante bien, comenté que era infrecuente encontrar alemanes que lo hicieran así, me preguntó por que creía y le dije que el mundo es así de justo, hay paises que Dios les da buenos ingenieros y otros buenos besadores.
La decoración de la casa era fascinante, había dos detalles me que atraían, uno el cabecero con un papel pintado de flamingos y otro detalle, que en este caso, me producía repulsa, una especie de cigueña alemana disecada presidiendo el salón.
El tipo era brillante, se puso a cantar, bailar, la verdad que me reía mucho con él, además de encontrarle muy atractivo. Se notaba que había hecho una terapia psicológica por la manera tan impúdica e infrecuente en los alemanes, de hablar de sus sentimientos. Es de los de, estoy soltero hasta que aparezca "el correcto", frase que me repatea.
Llegue a casa, me planteaba aprovechar mi última noche en Berlín, pero tras cenar y hablar con Jean, decidí irme a la cama. Hace un año estaba mustio, necesitaba un cambio: el sábado volaré desde Berlín a Madrid camino a Barcelona para conseguir un posible trabajo a África.


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